SANGRE EN LA ESTATUA DE LA VIRGEN

07.04.2021


BRINDISI: SANGRE EN LA ESTATUA DE LA VIRGEN


Brindisi (Italia) - Sigue brotando líquido color sangre en el rostro de la estatuilla de la Virgen de Fátima , presente en el jardín de la familia D'Ignazio, en el barrio Santa Teresa de Brindisi.

Ocurrió el domingo pasado: los ojos de la Virgen, sus mejillas y la nariz se llenaron de grumos rojizos. En ese momento en el jardín no había nadie. Esta vez fue el vidente quien se dio cuenta cuando se acercó a la gruta para rezar. El sábado pasado, en cambio, durante la presunta aparición mensual, en presencia de numerosos fieles, el rostro de la estatua se llenó de manchas rojas y a sus pies aparecieron tres pedacitos de carne del tamaño de un centímetro cuadrado. Éstos fueron llevados a analizar. El mismo vidente Mario D'Ignazio, fue quien los puso a disposición para los controles correspondientes. Uno de los pedacitos de tejido fue entregado al departamento de medicina legal de la Universidad de Bari, otro al Hospital Perrino de Brindisi y el tercero a la redacción de este periódico que se está encargando de efectuar analisis clínicos de anatomía patológica.
Por lo tanto, dentro de algunos días, llegarán las primeras respuestas sobre uno de los fenómenos, que ya sea si es o no real, ha involucrado a todos aquellos que han tomado conocimiento. Y que está creando un gran revuelo.
Extraído de "Senza colonne.it" - 08 Marzo de 2011

«... Os puedo jurar que es verdad... cuando llegué la Virgencita lloraba sangre... Tenía el rostro lleno de gotitas rojas. Luego noté algo que salía del manto... parecían grumos, sangre coagulada. Sentí un poco de miedo, llamé a mi tío que estaba allí cerca y a los familiares de Mario, el chico al que se le aparece la Virgen. Es la primera vez que la estatuilla de la Virgen llora. La he visto sudar aceites... de un perfume embriagador, pero nunca antes sangre».
Dice llamarse Giada y tener 22 años, la joven que ayer, en la casa de campo de la familia D'Ignazio, en el barrio de Santa Teresa, a menos de un kilómetro del aeropuerto de Salento, fue la primera en asistir a la manifestación. «Un hecho extraordinario... créame, lo juro es todo real». Giada cruza los brazos, jura sobre su corazón, un gesto sagrado para avalar lo que afirma porque es evidente e inevitable la incredulidad en los rostros de quienes la interrogan... (...)
... «Cuando estamos aquí reunidos - continúa Giada - la Virgencita se manifiesta de muchas maneras. El único que la ve es Mario, pero nosotros advertimos su presencia. Los perfumes, el calor». Los fieles llegan incesantemente. La noticia de la inexplicable lagrimación ya recorrió la ciudad. Parece increíble pero de pocas decenas que eran se convirtieron en más de doscientos. En una hora se llenó de autos estacionados en el cordón de la calle y hasta en doble fila, lo cual hace difícil maniobrar para hacer marcha atrás a quienes llegaron primero y ahora tratan de salir (...).

Por Valeria Cordella Arcangeli

Extraído de "La Gazzetta del Mezzogiorno" - 06 Marzo 2011